Olot. Vivir entre volcanes

Olot es la capital de la comarca de la Garrotxa.

Es una ciudad especialmente conocida por su interés natural y por formar parte del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa. En el término municipal de Olot se encuentran cuatro volcanes: el Montolivet, el Montsacopa, la Garrinada y el Bisaroques. Los alrededores de Olot también guardan un rico patrimonio natural con los Aiguamolls de la Deu y la Moixina (un bosque con humedales), la Fageda d’en Jordà (alameda excepcional en Cataluña y en el clima mediterráneo por estar situada en un lugar llano), los volcanes de Santa Margarita (que tiene un gran cráter con una capilla en el centro) y el Croscat (con un gran corte resultado de la extracción de grabas que se llevó a término en este volcán y que permite observar las capas de graba inferiores).

¿Cómo llegar?

Directamente desde Besalú a Olot por la autovía A-26. La distancia entre Besalú y Olot es de unos 26 Km (aproximadamente 20 minutos). También es posible seguir la antigua carretera nacional N-260 que no es tan directa pero está en perfecto estado y permite gozar del paisaje y la vista del barranco de Castellfollit de la Roca.

¿Qué se puede visitar?

Naturaleza

Vivir entre volcanes forma parte de la cotidianidad de la gente de Olot. Y es que en la ciudad de Olot, que está situada dentro del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, se encuentran cuatro volcanes de los cuales cabe destacar el Montsacopa, una atalaya en pleno centro de la ciudad.

Además, Olot cuenta con otros espacios naturales interesantes:

  • Volcanes de la Garrinada, el Bisaroques y el Montolivet
  • Parques, jardines y zonas infantiles
  • El Paratge de la Moixina
  • Las fuentes
  • El rio Fluvià
  • El Museo de los Volcanes
  • El Parque de Pedra Tosca
  • Ruta del carrilet (Vía Verde)
  • La Fageda d’en Jordà

El volcán Montsacopa

Acceder al volcán Montsacopa no supone, a priori, ninguna dificultad para el visitante. Desde cualquiera de las entradas a la ciudad de Olot hay que seguir los carteles que dirigen hacia el centro urbano y en cuestión de opcos minutos nos encontraremos en el punto de partida para subir al cráter.

El volcán Montsacopa se encuentra concretamente situado en el barrio del Morrot. A sus pies se encuentra el cementerio municipal detrás de la plaza de toros.

También dispone de un aparcamiento que permite al visitante acercarse hasta este sitio, estacionar su vehículo y subir al volcán por cualquiera de los dos accesos existentes (por el camino del Via Crucis, donde la cuesta es menos dura y no hay riesgo de patinar o, para los más intrépidos, por la cuesta más pronunciada).

Alineado entre los volcanes de la Garrinada y del Montolivet, el Montsacopa se encuentra situado en la llanura de Olot, plenamente integrado en el núcleo urbano de la ciudad.

Actualmente continúa estando ocupado en alguna de sus vertientes por huertecitos y su falda está rodeada de casas. Arriba, la iglesia de Sant Francesc y las dos torres de vigía, rodeando el cráter, hacen del Montsacopa un sitio de incomparable belleza paisagística.

Su desnudez y excepcional ubicación lo han convertido desde siempre en un magnífico mirador, tanto para los propios habitantes de Olot, que frecuentemente suben paseando, como para los visitantes que, con curiosidad, se acercan a este magnífico punto natural y panorámico de Olot.

El volcán Montsacopa está declarado Reserva Natural del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garroxa y forma parte del itinerario de este mismo parque.

El Montsacop es el último volcán que se formó en lot y su cráter redondeado es producto de una erupción de tipo estromboliano poco explosiva primero y de una más explosiva y freatomagmática después.

Durante su erupción, hace unos 100.000 años, además de la proyección de materiales piroclásticos (cenizas, grabas, bombas y escorias) emitió una pequeña colada de lava que bajó en dirección noreste hasta donde actualmente hay el arroyo Riudaura.

El Museo de los Volcanes

El Museo de los Volcanes se encuentra situado en el centro del recinto del Parc Nou, en la antigua Torre Castanys, obra del arquitecto Josep Fontserè.

Los contenidos del museo se centran en la presentación del medio físico de la Garrotxa, incidiendo, por un lado, en los fenómenso sísmicos y vulcanológicos y, por el otro, en los principales ecosistemas de la comarca.

El objetivo de la primera parte del recorrido es entender cuál es la naturaleza geológica de la Tierra, las causas de los terremotos y de los volcanes y cuáles son las principales características del vulcanismo en la zona.

La segunda parte está dedicada a explicar, mediante unos diagramas muy gráficos, como son los principales ecosistemas de la Garrotxa. Además de conocer como son los bosques de ribera, las alamedas, los robledales, las zonas no boscosas y los medios urbanos, se presenta la gran diversidad de especies animales y vegetales que los habitan.

La exposición se complementa con un montaje audiovisiual de 8 minutos de duración que nos habla de la actividad sísmica y volcánica de la zona y en el decurso de la cual el visitante puede vivir la simulación de un terremoto.

Las nuevas tecnologías també se han aplicado al conocimiento de los volcanes. Una de las novedades que se han incorporado al museo es un programa interactivo didáctico que nos descubre, a través de una pantalla táctil, las principales características de los volcanes: qué es un volcán, de qué partes consta, qué tipos de erupciones existen, etc.

En el exterior, el magnífico jardín botánico de vegetación natural de olot que rodea el edificio se presenta como un espacio más del museo, ya que acoge una veintena de variedades de árboles y un centenar de plantas distintas que constituyen una de las comunidades vegetales más ricas y sorprendentes. Destaca especialmente la robleda del roble “pènol”, declarada arboleda monumental por la Generalitat, donde se pueden ver ejemplares centenarios de más de veinticinco metros de altura. También dispone de áreas de asueto, cafetería, prados naturales y una estación meteorológica.

Cultura

La arquitectura modernista es uno de los elementos de la ciudad que más cautiva por su belleza, que se ve complementada por los paseos arbolados. También encontramos muestra de estilos arquitectónicos, con construcciones como el Claustro del Carme o las iglésias del Tura y de Sant Esteve.

El Museo de los Santos, un centro cultural “en vivo”, donde se presenta la actividad industrial de producción de imágenes religiosas en Olot, es la propuesta museística más nueva que ofrece la ciudad, y se suma a la oferta ya existente del Museo Comarcal, el Museo de los Volcanes y la Casa-Museo Can Trincheria.

La iglesia de Sant Esteve

Es una construcción de gran volumen que data del siglo XVIII. El perfil de la iglesia y su campanario son elementos muy emblemáticos de la ciudad de Olot.

La fachada actual es del año 1800 y destacan las tres fornículas vacías, que contenían imágenes de piedra, de Sant Esteve, Sant Valentí y Santa Sabina, destruídas el 1936. La escalinata, que dota aún más de majestuosidad la iglesia, se construyó en 1897.

En el interior descata el retablo barroco del Roser (una obra de gran calidad), así como también la escultura del altar mayor (hecha por Josep Clarà), un Cristo de Ramon Amadeu y el valuosísimo Cristo abrazado a la cruz del Greco que se encuentra en el Museo Parroquial (es necesario concertar la visita).

La iglesia del Tura

En el siglo XVI el Santurio de la Mare de Déu del Tura (patrona de la ciudad) quedó destruido por los terremotos y de la reconstrucción queda, en la fachada sur, una puerta tapiada y una llave de vuelta encastada.

El 1936 la iglesia fue quemada y el campanario fue derribado y únicamente se conservó la talla románica de los siglos XI-XII, dorada y policromada y el Sant Joaquim i l’Ecce Homo de Ramon Amadeu, escultor y creador de figuritas de pesebre.

El actual edificio de la iglesia del Tura corresponde a la reedificación que hizo Francesc Mas, dentro del barroco clásico. El interior lo transformó Joan Carles Panyó entre 1790 y 1814 y la fachada, con un campanario de aguja recortado durante la Guerra Civil, se acabó el 1928.

En este templo se guarda talla románica de la Virgen del Tura que, según la leyenda, encontró un cuidador de bueyes en un bosque.

L’eixample Malagrida

El paseo de Barcelona es un lugar bellísimo, el cual permite maravillarse con la zona residencial del “eixample” (ensanche). Ésta cuenta con un conjunto de casas memorables, señoriales, modernistas y nuevecentistas, insertadas dentro de un interesantísimo diseño urbanístico de ciudad jardín.

Entre todas ellas destaca la Torre Malagrida, actualmente propiedad del Ayuntamiento y convertida en albergue de juventud.

El encargado de impulsar y financiar este idílico ensanche, a finales del siglo pasado, fue Manuel de Malagrida. Se trata de un proyecto ambicioso que, a la manera de las ciudades jardín inglesas, tenía que unir dos espacios residenciales estructurados al entorno de las plazas de España y de América, de las cuales salían numerosas avenidas con nombres americanos y de zonas de España.

El puente de Colón, sobre el río Fluvià, que simboliza la unión de España y América sobre el Atlántico, fue inaugurado por el rey Alfonso XIII el año 1927 pero fue destruido durante la Guerra Civil.

 


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